21 de septiembre de 2013

A través de la ventana

¿Qué tan ciegos podemos estar?Me doy cuenta de la dificultad que tengo para concentrarme. Mejor ejemplo está en cuando tengo una docena una docena de ventanas abiertas en mi navegador: Así es como presiento el mundo hoy en día, con una atención fugaz hacía cada una de las ventanas, ningún asomo, sólo la contemplación. Y eso tal vez se deba a que no crecí en un entorno demasiado paciente, alrededor de la tranquilidad con que una araña teje su trampa, sino en la euforia, en los frames milésimos de los directores de ahora, el corte directo, dentro del hojeo de los libros.

El mal uso de las tijeras ocasionó este mundo lleno de recortes abandonados. Somos una generación de recopilación, donde nos convertimos en un poco de todo, pero a la vez nada de lo que compone el alma de un astrónomo que sabe recostarse sobre el suelo. Dejase caer, ponerse flojito y levantar poco el peso de las estrellas, contándolas una y una, lentamente, hasta llevarlas al firmamento; y no recibir el peso sin ensimismarse con él. No guardarlo en una pestaña y dejarlo pa'l rato.


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