30 de enero de 2012

Madrugué

No es el amor; no, no es eso. No son las mujeres (o "La Mujer". No es el dinero o la puesta de sol que nunca veo, como tampoco son las largas horas que tanto quiero deplorar, desvanecer en una palabra. Soy yo. Tanto tiempo he pasado la vida viendome a un espejo en la mañana y nunca note esos ojos tristes desde adentro, la sonrisa falsa y quebrada, el últimosuspiro del día parapoderempezarlo. ·
He pretendido terminar mis días con una especie de moraleja trascendente que me deje quitar los zapatos sin tener que dejarlos a un lado, evitar buscarlos por todo el cuarto para que al final los tenga puestos. Es curioso, ayer tuve un parálisis de sueño. Hace tiempo que no tenía. Estas cosas en retrospectiva siempre son tan placenteras. El momento de la acción nunca es decisivo; es decisivo el momento en el que uno se siente orgulloso o arrepetentido, aunque casi siempre es el orgullo aun cuando uno no quiere que vuelva a suceder. Nadie se arrepiente de lo que hizo, es parte de lidiar con la vida (si es que se quiere), y la mala memoria siempre ayuda, es lo único que tenemos. Sin ella, recordar tal cual lo que hemos hecho, la cara que pusimos, el tiempo que tardamos y la gente que una vez observamos y se dieron cuenta de que eres un fisgón, un sinquiahacer, un pervertido aburrido sin respeto..El resultado de unas cuantas palabras sin tener que buscarlas es esto. Pero las noches siempre terminan tan igual. El cansancio es tan excesivo que ya no me alcanza el tiempo. He perseguido por mucho su estela.

8 de enero de 2012

Bilibelular

Pero no vayas a ceder, amor mío. No dejes que te aplasten. No hay derecho, nadie lo tiene mas que tú. Tú y yo, porque ahora mismo yo puedo darlo por terminado y ya, paf, kaput, ending credits y listo, apago las luces y me voy, pero no lo voy hacer (y tú no vayas a ceder), vida mía, vida pronta mía, vida mesurada en aire mía (¿o mejor dicho "muerte anticipada, mía?"). No se si vamos muy rapido. Tal vez la que empezó fuiste tú, con tus mensajes, tus cariños, tus nostalgias veloces. Aunque, tal vez, yo soy el frío. Requiero tiempo para querer, pero esa ni yo me la creo. No pretendo hacerme el santo, el duro de golpes en la bilis y nada, no, no, yo no soy ese. Si, yo soy el frío, el cobarde, ahora tengo frío en las manos pero eso no me hace repeler en la acción de la nieve. Nieve sobre más nieve que al final se hace una gran bola y después un gran monton donde esconderse, donde evitar y palar, y con el tiempo y con la debida demora de la primavera, una montaña.
Y no vayas a ceder, franjita mía, no vayas a caer en la derrota. Yo se que ha sido poco el tiempo, pero también ha sido mucho el cariño. Ya no hacen falta titubeos, ni palomitas, ni dulces, ni libélulas, ni el pasar de los peatones y de las nubes. No hacen falta noches para, ni días para. ¿Para qué, eh? Lo único que falta es tiempo, y vaya que tenemos toda una vida (menos cacho) para llenarnos de él.