8 de enero de 2012

Bilibelular

Pero no vayas a ceder, amor mío. No dejes que te aplasten. No hay derecho, nadie lo tiene mas que tú. Tú y yo, porque ahora mismo yo puedo darlo por terminado y ya, paf, kaput, ending credits y listo, apago las luces y me voy, pero no lo voy hacer (y tú no vayas a ceder), vida mía, vida pronta mía, vida mesurada en aire mía (¿o mejor dicho "muerte anticipada, mía?"). No se si vamos muy rapido. Tal vez la que empezó fuiste tú, con tus mensajes, tus cariños, tus nostalgias veloces. Aunque, tal vez, yo soy el frío. Requiero tiempo para querer, pero esa ni yo me la creo. No pretendo hacerme el santo, el duro de golpes en la bilis y nada, no, no, yo no soy ese. Si, yo soy el frío, el cobarde, ahora tengo frío en las manos pero eso no me hace repeler en la acción de la nieve. Nieve sobre más nieve que al final se hace una gran bola y después un gran monton donde esconderse, donde evitar y palar, y con el tiempo y con la debida demora de la primavera, una montaña.
Y no vayas a ceder, franjita mía, no vayas a caer en la derrota. Yo se que ha sido poco el tiempo, pero también ha sido mucho el cariño. Ya no hacen falta titubeos, ni palomitas, ni dulces, ni libélulas, ni el pasar de los peatones y de las nubes. No hacen falta noches para, ni días para. ¿Para qué, eh? Lo único que falta es tiempo, y vaya que tenemos toda una vida (menos cacho) para llenarnos de él.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ahora sí que me sorprendiste Charly

Charly Oliveira dijo...

¡Gachas gachas! n_n ¿Quién sos? D: